Punto de partida: la carga conectada
El cálculo empieza por sumar la carga real que el transformador va a alimentar, expresada en kW (potencia activa). Esa carga se obtiene del listado de equipos, motores e instalaciones que dependerán del transformador, no de la capacidad nominal de cada aparato por separado, sino de lo que realmente opera de forma simultánea.
De kW a kVA: el factor de potencia
Los transformadores se dimensionan en kVA (potencia aparente), no en kW. La conversión es: kVA = kW ÷ factor de potencia. Un factor de potencia típico en instalaciones industriales sin corrección puede estar entre 0.80 y 0.90; con corrección (por ejemplo, con un banco de capacitores), puede acercarse a 0.95–0.98, lo que reduce la capacidad en kVA requerida para la misma carga en kW.
Factor de diversidad y margen de crecimiento
No toda la carga conectada opera al mismo tiempo ni a máxima capacidad, por lo que se aplica un factor de diversidad o de demanda según el tipo de instalación. También conviene dejar un margen para crecimiento futuro del proyecto, para no quedar limitado por la capacidad del transformador poco después de la instalación.
Consideraciones adicionales
Cargas con arranque de motores, equipos con corrientes de arranque elevadas o cargas no lineales pueden requerir ajustes adicionales en el dimensionamiento. Por eso el cálculo final conviene validarlo con el listado real de equipos, el diagrama unifilar del proyecto y las condiciones de instalación.
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